El Capital Cultural que se entiende como el acervo de valores y expresiones de una sociedad, es la base fundamental de su desarrollo. Este mismo es el que explica la relación positiva entre insatisfacciones y expresiones, ya que toda persona tiene por naturaleza la condición de expresar sus necesidades para comunicarlas y compartirlas, por lo tanto las expresiones comunes indican las necesidades socioeconómicas de una comunidad. Dentro de este escenario, se reconocen tres ámbitos principales:
AMBITO CULTURAL: Es el estudio de la relación del capital cultural intangible en el desarrollo económico. Esto explica como y por qué los valores sociales afectan de manera directa el entorno económico y las necesidades comunes fundamentan el proceso de nación, de identidad nacional y de fortalecimiento de las instituciones, siendo el primer eslabón de la cadena de capitales intangibles (Cultural – Social – Humano).

AMBITO MACROECONOMICO: Es el estudio de la presencia de instituciones formales reguladoras del capital cultural tangible. Las industrias culturales requieren instituciones formales de regulación de mercado para el aumento de su competitividad y productividad, por lo tanto la formulación de normatividades, el fomento a la oferta y la demanda, la iniciativa de los gremios subsectoriales, son la clave para el equilibrio del mercado.

AMBITO MICROECONOMICO: El mercado de productos y servicios culturales tiene un dinamismo diferente al de cualquier otro, ya que inserta supuestos de unicidad, función de oferta subjetiva e inflexibilidad de precios, por lo tanto la interacción de agentes presenta regulaciones atípicas a la teoría económica, más aún cuando se refiere a ciertas piezas artísticas que contienen historia e identidad nacional.

Estos ámbitos, su interacción y correlación explican muchas de las preguntas del desarrollo económico, si desconocer otras variables del entorno, usando modelos de sociometría, cultometría, consumometría y redes neuronales artificiales.