
INTRODUCCIÓN DEL CONSUMIDOR
EN COLOMBIA 2.007
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Sin duda alguna el año 2.007 y el primer semestre de 2.008 han puesto en dificultades al consumidor y al mercado ante los choques de demanda y de oferta que se han presentado, y que algunos no querían aceptar.
La entrada de China y otros países asiáticos al mercado de libre competencia ha desembocado una serie de macroefectos, que desembocaron en microtendencias. El enorme flujo comercial de Asia con el mundo ha causado que el dólar pierda mucha de su fortaleza y entre en una fuerte devaluación, causando revaluaciones en todo el orbe, incluido Colombia.
Este debilitamiento del dólar americano, ha generado que en los últimos meses los inversores financieros (para algunos en una clara posición de especulación) comiencen a buscar productos más sólidos que los títulos de tesorería de los Estados Unidos, y por esto estamos presenciando que el poder de Nueva York se desvíe cada vez más a la bolsa de productos básicos de Chicago, donde los llamados “commodities” cada día tienen precios más altos por este fenómeno de aseguramiento de inversiones, y claramente acelerado por el aumento de la demanda presente y de futuros de los mismos por los nuevos mercados asiáticos.
Mientras los inversionistas se refugian en la rentabilidad de corto plazo de algunos cereales y del petróleo, los países asiáticos necesitan cada vez más carnes y cereales, y muchos otros artículos para cubrir sus necesidades de producción. Este fenómeno de “choque de globalización”, se presenta como parte del ajuste de los mercados ante la entrada en profundidad del llamado Consenso de Washington, y se presenta paralelamente a la sensibilización mundial por el calentamiento global.
Este escenario, ha hecho que gobiernos de grandes y pequeños países anden a tientas por los efectos de este proceso. Como es el caso de Colombia, que no puede aprovechar el aumento de los precios del petróleo por la presencia de la revaluación.
Como es evidente, esto llego al bolsillo de los consumidores por medio de dos efectos muy claros: aumento de precios y desabastecimiento.
El mundo ha visto como el precio de los combustibles y los alimentos crece de manera acelerada y sin aparente fin, mientras tanto las monedas del mundo se revalúan, y muchos países pierden la ventaja competitiva del tipo de cambio. El desabastecimiento, que sin duda es uno de los causantes del aumento del precio de los alimentos, se da por un exceso de demanda y un fenómeno de mejor comprador y de un efecto “first come, first serve”, porque muchas de las cosechas ya estaban compradas en los mercados de futuros. En adición, comienza la confusión sobre las hectáreas sembradas para biocombustibles, que según algunos, es parte del problema de la falta de alimentos.
Todo esto ha causado que la mayoría de los bancos centrales del mundo hayan fallado en sus proyecciones de precios, causando que aquellos que tengan el modelo de inflación meta, hayan fallado.
Colombia es quizá uno de los países que más ha sentido estos efectos externos, que al unirse a claros choques internos, ha desembocado en un fuerte freno en la dinámica de consumo de los hogares. Nuestro país ha tenido la revaluación más fuerte del mundo, hemos incumplido la meta de inflación en los últimos 18 meses y vemos como el país se llena de importaciones que desplazan los productos locales de las góndolas de los grandes almacenes de cadena, dejando al consumidor con la satisfacción de comprar otras cosas, pero con la nostalgia de encontrar algunos de sus consumos tradicionales.
Este fenómeno a reajustado la capacidad de compra de los colombianos y la composición de su canasta de consumo; por esto en un enorme esfuerzo Asomercadeo y RADDAR unen esfuerzos para diagnosticar y publicar el consumo de los hogares en 13 ciudades y para 176 grupos de consumo, y presentar una línea base sobre el consumo en los próximos 6 meses, para que el empresariado colombiano se prepare para los choques que vienen, y los transformen en grandes oportunidades
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