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VUELVE Y JUEGA

Como es ya tradicional en nuestro país, nuestros grandes padres de la patria ubicados en el Capitolio Nacional, han quedado con un sinnúmero de proyectos de ley archivados. Algunos serán votados por el conocido pupitrazo y pasarán todos los micos que ya es usual ver entre nuestro complejo sistema legal, mientras las personas siguen quejándose por los mismos problemas que todos conocen pero a los que nuestros congresistas nunca les prestan atención. El problema puede ser la gran algarabía de proyectos como la Ley de Víctimas o el Referendo, pero el ausentismo y la falta de acción no deja de estar presente dentro de nuestro gran parlamento nacional.

Lo verdaderamente triste sobre los proyectos que se quedaron en el tintero es que algunos merecían tanta atención como cualquiera de los que ocasionaron la demora legislativa. El mejor ejemplo es la reglamentación de los ECAES, aquellos “molestos” exámenes que califican la educación que se presta en los centros de educación superior y que ciertamente es una de las más descuidadas del sistema educativo del país.

Decir que un examen puede llegar a evaluar la educación que un estudiante recibe durante 5 años de estudio es tal vez un error metodológico. Pero los conocimientos básicos que son evaluados, por lo menos permiten que se tengan en cuenta las cualidades fundamentales que debe tener un profesional, cuyo nivel académico –como fue demostrado recientemente- cada vez es menos reconocido como mecanismo de evolución social.

Pero nuestros queridos residentes de la Comisión Sexta decidieron dejar que el tiempo pasara para reglamentarlos y con ello, dejarlos en firme para estudiar las principales falencias de nuestros profesionales. Nos quedaremos sin las evaluaciones, y después estaremos peleando por la falta de control que se hace sobre las entidades que prestan este tipo de formación. Los culpables serán siempre los del Ministerio, o el Presidente, pero nunca los señores que no tuvieron la delicadeza de acudir al debate dentro de su comisión, que por cierto hace parte de sus funciones normales.

Es más grave si tenemos en cuenta que no fue apenas que no se cumpliera la mayoría necesaria, sino que de los 15 que debían presentarse en el recinto, acudieron apenas dos de ellos. Quizá es que no había suficientes meritos para buscar convocar las sesiones extraordinarias y tratar de demostrar que trabajan arduamente durante las vacaciones del resto del país, pero queda claro que realmente poco les importa cual fue la verdadera razón por la que fueron elegidos.

 

Columna para El Nuevo Siglo (Diciembre 6 de 2.008)

JUAN DIEGO BECERRA
Director de Investigaciones Sociopoliticas RADDAR
juandiego.becerra@raddar.net
Blog Desde la Barrera del Raddar